Dolor, ¿Qué significa tener dolor?

Con el dolor NUNCA DEBEMOS APRENDER A CONVIVIR

Acabo de leer una frase dicha por una persona que siente dolor:

“Con el dolor debemos aprender a convivir”

“Pero te cansas de tanto dolor”

Esa es la respuesta de otra persona afectada por dolor.

Tenemos un concepto equivocado del dolor.

Tener dolor no es una desgracia, es un toque, un aviso, una llamada de alarma que nuestro organismo nos da. Pero la medicina actual tiene equivocado el significado del dolor.

Un dolor NUNCA debe ser ignorado o encubierto. Por supuesto que es mucho más fácil y económico TAPAR ese dolor con cualquier analgésico y olvidarse del tema, pues yo digo NO.

El dolor debe ser tratado como lo que es, la alarma del organismo.

  1. Cambia de zapatos
  2. Cambia de gafas, estas ya no te sirven
  3. Cambia de alimentación, cada día estas peor del estómago.

Un dolor de cabeza no debe taparse, si ese dolor es leve y esporádico podemos solucionarlo con un analgésico, pero cuando ese dolor de cabeza se convierte en un dolor repetitivo, invalidante debemos buscar la raíz de ese dolor.

Una intolerancia alimentaria puede producir ese dolor de cabeza, dolor de pies, dolor de espalda, puede incluso afectar el sueño e impedir el descanso nocturno.

Cenar un simple tomate puede alterar ese sueño reparador y convertirlo en una noche de pesadillas.

Cuando mi hija Marta empezó a sentir dolor en los pies cuando tenía 3 años la respuesta del médico fue que eran dolores de crecimiento, los “tapamos” con analgésicos y ya pasarán.

Pero no pasaron y mientras tanto el intestino de Marta empezó a sufrir las consecuencias del tratamiento farmacológico equivocado que durante varios años le fue suministrado. Sin conseguir nada positivo.

Todos conocemos los efectos “colaterales” de los fármacos, si tienes curiosidad por leer los efectos secundarios de esos fármacos maravillosos que nos “solucionan la vida” podrás encontrarte con :

  • Vómitos
  • Diarrea
  • Úlceras
  • Tensión arterial alterada
  • Mareos

Entre otros efectos secundarios que nos pueden ofrecer estos maravillosos medicamentos.

Esta claro que los fármacos son necesarios, pero no debemos tomarlos a la ligera ni tomarlos para encubrir dolores.

La Medicina Oriental busca la raíz del dolor y decide entonces la solución.

Una alimentación inadecuada puede llevarnos a la enfermedad sin apenas darnos cuenta.

La medicina oriental trata de ver el dolor en su contexto. Un dolor de cabeza con frecuencia se trata con analgésicos de farmacia. Desde un punto de vista de la medicina oriental, ese dolor de cabeza se busca en su origen, desde la causa que lo produce.

Si el dolor es en la frente, el estómago podría estar enviando calor hacia arriba debido a una mala dieta. Muchas migrañas son debidas entre otras cosas a una mala alimentación. El trigo es un gran desencadenante de la migraña.

El dolor es, por lo tanto, visto como parte de desequilibrios generales en el cuerpo. Esto significa que, en lugar de ocultar el problema con medicinas, el origen del dolor de cabeza puede ser tratado directamente de manera que ambos, tanto el dolor como su causa para el dolor sean tratados. Es frecuente el caso de que a personas que parecen tener dolores de cabeza similares se les trate de manera muy diferente, porque no es el dolor de cabeza lo que se está tratando, sino a la persona.

El dolor en general debe ser tratado desde su raíz.

Estudios realizados por médicos especialistas de gran prestigio así lo demuestran, como el reciente estudio del Doctor Félix lopez Elorza

Bioquímico del Hospital Virgen Macarena de Sevilla. Presidente de la fundación SAEIA grupo de investigadores que han desarrollado un estudio que , ha revelado que hasta el 80 por ciento de los casos de enfermedades crónicas tan prevalentes e importantes como migrañas, dermatitis atópica, fibromialgia, colon irritable, artrosis, leucopenia o síndrome de fatiga crónica, pueden tener su origen en alergias o intolerancia a determinados alimentos

Muchos de nuestros niños se quejan de dolor de cabeza, pies, estómago y nos les hacemos caso, pensamos que se quejan por no hacer los deberes o ir al colegio, pero en realidad si sienten dolor.

Hay ciertos alimentos que les pueden producir dolor, lácteos, trigo, azúcar.

Podemos sustituirlos por otros y nuestros niños se encontraran mucho mejor.

Tengo una paciente que me contaba en la consulta la siguiente historia:

Su abuelo de 90 años tiene una filosofía de vida digna de mención.

Tiene muy claro que la alimentación es el combustible de su cuerpo, sin tener estudios de nutrición ha desarrollado una alimentación que le ha llevado a tener 90 años y encontrarse en plenas facultades tanto físicas como mentales.

Ha eliminado de su dieta:

  • Lácteos
  • Sal
  • Azúcar
  • Carne roja, y la blanca come la justa.

En su larga vida ha leído muchos libros de nutrición y aprendido de ellos aplicando a su vida esas enseñanzas.

“Que el alimento sea tú mejor medicina”

No aprendamos a convivir con el dolor, aprendamos a escuchar a nuestro cuerpo cuando nos da la voz de alarma, un dolor es el chivato de aviso, al igual que hace nuestro coche cuando algo falla.

TAGS : Hipócrates y salud

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