¿El colesterol puede salvar tu vida? ¿Y si no es tan malo?

POSTED BY Maribel Ortells Badenes | Dic, 05, 2016 |
El colesterol puede ni ser tan malo como lo pintaban

Como en todo en la vida, todo evoluciona y lo que un día fue bueno puede llegar a ser nefasto. Y también al revés. Este cambio de perspectiva se está dando ahora con referencia al colesterol.

Nuevos estudios revelan que el tan maltratado colesterol puede llegar a salvar y prolongar la vida.

Un reciente estudio con más de 68.000 personas mayores de 60 años está revolucionando la idea del colesterol bueno y malo. Publicado en la revista científica British Medical Journal, concluye que “no existe relación entre el colesterol LDL (malo) y el aumento del riesgo cardiovascular”.

Añade incluso que en dicho estudio el colesterol LDL ayuda a vivir más años.

Hasta ahora se creía, de forma errónea, que el colesterol era el causante de la taponamiento de las arterias. Pero nada más lejos de la realidad. El colesterol tapona las heridas que se producen dentro de las arterias a causa de una inflamación crónica del tejido. Debemos seguir una dieta y un estilo de vida que reduzca dicha inflamación. Actúa como cuando nos hacemos una herida y aparece una costra para sanarla, así funciona el colesterol.

Un dato muy importante a tener en cuenta:

Unos niveles bajos de colesterol aumentan el riesgo de sufrir depresión y ansiedad.

Se consideran unos niveles normales mantener los triglicéridos por debajo de 150mgdl.

Qué es el colesterol y para qué lo necesitamos.

El colesterol está presente en casi todas nuestras células. Lo necesitamos para producir vitamina D y hormonas. También ayuda a proteger nuestras células y a fabricar sustancias que ayudan a digerir los alimentos.

También debemos tener en cuenta la Homocisteína.

Los niveles altos de la homocisteína se asocian con enfermedades cardiovasculares y neurológicas graves. Debemos controlarla con la dieta.

Qué es la Homocisteína

Es una aminoácido que aparece en los procesos metabólicos normales del organismo. Pero cuando se produce en exceso puede crear una serie de problemas a tener en cuenta. Puede causar daños en las paredes de los vasos sanguíneos, que desembocan en arterioesclerosis por acumulación de placas de ateroma y rigidez en las arterias, insuficiencia cardiaca, infartos de corazón y cerebro.

También se asocia con alteraciones neurológicas como Parkinson, Alzheimer, demencias, riesgo de interrupción del embarazo.

El valor adecuado de homocisteína se sitúa entorno a 6,3 mc mol/l.

Se han descubierto varias causas que aumentan estos niveles. La principal es la deficiencia en la dieta de nutrientes esenciales, las vitaminas B12, B6 y ácido fólico.

  • La vitamina B6 la encontramos en los cereales integrales, las legumbres, frutos secos. Necesitamos cada día un aporte de 1,4mg.
  • La vitamina B12 la encontramos en la carne, mejor blanca o en suplementos. Se recomienda un suplemento semanal que proporcione al menos 2.000mcg.
  • El ácido fólico lo encontramos en las verduras de hoja verde, coles, espinacas, lechugas, legumbres y en las frutas. La cantidad diaria en adultos es de 400mcg.

Cómo podemos controlar los niveles de colesterol y homocisteína

La dieta es la clave, mejor que los fármacos.

  • Aumenta la ingesta de verduras de hoja verde y legumbres. Sobre todo hay que mantener buenos niveles de vitamina B12.
  • Reducir el consumo de café, alcohol y ciertos fármacos como los antiepilépticos y anestésicos.
  • Evitar los productos de origen animal pre-procesados, sobre todo carnes rojas.
  • Aumenta el consumo de grasas omega 3. Estos se encuentran en el pescado azul, los mariscos y los frutos secos.
  • Mídete la cintura. Si eres mujer y tu cintura mide más de 80cm y si eres hombre más de 94cm, te conviene cambiar tu dieta y hacer más ejercicio.
  • Cuida tu flora intestinal. Tener una microbiota saludable reduce el riesgo de padecer muchas enfermedades, cáncer, diabetes tipo 2, obesidad, depresión, enfermedades auto inmunes como fibromialgia, fatiga crónica…
  • Reduce la ingesta de azúcar e hidratos de carbono simples (harinas blancas y sus derivados). Así evitarás aumentar los niveles de azúcar en sangre y triglicéridos.
  • No abuses de las grasas saturadas ni de las grasas vegetales parcialmente hidrogenadas.
  • Controla tu tensión. La hipertensión está implicada en la gran mayoría de ictus y ataques cardiacos. Para ello reduce el consumo de azúcares y los hidratos de carbono simples.

Por último destacar también que existen otras causas que pueden aumentar la homocisteína, por ejemplo un mal funcionamiento del hígado y los riñones o de procesos tumorales.

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