¿Estás sana? Pregúntaselo a tus ojos.

POSTED BY Maribel Ortells Badenes | May, 19, 2013 |

Afecciones vasculares o endocrinas, tumores cerebrales, infecciones... Tus ojos son como un libro abierto. Una simple exploración podría diagnosticar algunas enfermedades de forma precoz.

Nuestra salud nos importa y cada vez la cuidamos más. Somos conscientes de la importancia de practicar ejercicio, de controlar nuestro peso y de hacernos análisis periódicos para mantener a raya el colesterol. También acudimos puntualmente al ginecólogo porque sabemos que la prevención es vital y, en general, todos visitamos al dentista cada cierto tiempo. Sin embargo, no solemos ir al oftalmólogo para que revise nuestra vista hasta que no tenemos un problema, cuando gran parte de las dolencias de nuestros ojos podrían tratarse antes y mejor con una revisión a tiempo.

Pero es que la relevancia de esta visita va mucho más allá. Numerosos problemas de salud podrían manifestarse en los ojos antes que en ninguna otra parte del organismo. Según explica el doctor Eduardo Pérez Salvador, oftalmólogo del Hospital Universitario de Burgos, “la exploración del fondo de ojo es una ventana al interior del cuerpo humano. Nos permite verlo y valorar su estado sin necesidad de realizar incisión alguna y sin tener que hacer pruebas más agresivas”.

Diagnóstico precoz

Mide aproximadamente 2,5 centímetros, pero, a pesar de esas reducidas dimensiones, es uno de los órganos más complejos del cuerpo humano, con millones de conexiones nerviosas que pueden gestionar alrededor de un millón y medio de mensajes al mismo tiempo. La medicina tradicional china se fija en ellos desde hace siglos para detectar patologías del organismo; y en la antigüedad, “leer” los ojos era considerado un valioso saber y sus secretos solo eran revelados a unos pocos privilegiados.

De vuelta al siglo XXI, la ciencia corrobora su importancia. Son varios los estudios que demuestran cómo nuestros ojos, si se exploran adecuadamente, arrojan valiosa información para la detección precoz de determinadas dolencias. “Estudiando el globo ocular podemos observar la vascularización retiniana y deducir, por ejemplo, que los vasos de un calibre similar localizados en otros órganos –como el riñón o el cerebro–, estarán dañados de una forma semejante”, explica el dr. Pérez Salvador.

Pero, ¿cuáles son las enfermedades que se pueden detectar? “Analizar el estado de nuestros ojos ayuda a diagnosticar afecciones vasculares como la hipertensión arterial, o enfermedades como la hipercolesterolemia, la diabetes mellitus y algunos males del riñón. También puede detectarse una hipertensión intracraneal, que en muchos casos evidencia la existencia de un tumor cerebral, así como otros males que aquejan al cerebro y que también provocan alteraciones en el campo visual”, aclara el experto.

Los ojos también nos hablan de infecciones que pueden afectar al resto del organismo, ya estén producidas por hongos (como la candidiasis), virus (como el VIH o el citomegalovirus, el virus del herpes, que causa un tipo de infección muy común), parásitos (como la toxoplasmosis) o bacterias (como la tuberculosis). Algunas enfermedades reumatológicas, inmunológicas y endocrinas (como el hipertiroidismo) también pueden ser detectadas a través de un estudio ocular.

Revisión paso a paso

El hecho de poder establecer un diagnóstico precoz supone un beneficio considerable para el paciente, ya que es evidente que, cuanto antes se detecte, más eficaces serán los tratamientos. “Teniendo en cuenta que muchas de esas enfermedades no presentan síntomas en sus primeras fases, la exploración del ojo se convierte en algo vital”, nos cuenta el dr. Pérez Salvador. De ahí la importancia de acudir periódicamente al oftalmólogo. En una revisión normal, el especialista nos someterá en primer lugar a una exploración básica en la que tratará de detectar problemas refractivos como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo. Después, y mediante unas pruebas sencillas y que toleraremos bien, nos tomará la tensión ocular y realizará una exploración del fondo de ojo u oftalmoscopia, además de observar el segmento anterior del globo ocular, mediante una lámpara de hendidura, y el segmento posterior. “En algunos casos, se debe completar el estudio con otro tipo de pruebas como la campimetría visual, la topografía corneal, la tomografía de coherencia óptica, la ecografía ocular, autofluorescencia, potenciales evocados visuales, electrorretinogramas, etcétera”, explica. Aunque algunas de estas pruebas tengan nombres impronunciables, se utilizan en la gran mayoría de los hospitales y clínicas oftalmológicas.

Nuestro país ha experimentado en los últimos años un profundo desarrollo en cuanto a tecnología, con muchos e importantes avances. “España está a la vanguardia en el campo de la oftalmología y disponemos de las últimas técnicas diagnósticas y terapéuticas –puntualiza el doctor–. La tomografía de coherencia óptica en tres dimensiones, por ejemplo, se emplea de forma rutinaria, junto con otras pruebas electrofisiológicas, en el seguimiento de pacientes con esclerosis múltiple, tanto en el Hospital Universitario de Burgos como en muchos otros”. Según un reciente estudio desarrollado por oftalmólogos, neurólogos y neurofisiólogos del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, analizando las lesiones del nervio óptico de las personas con esclerosis, los médicos pueden tener una visión clara sobre cómo evoluciona esta enfermedad incapacitante que afecta al sistema nervioso, y si el tratamiento es el adecuado para frenar su avance. Y eso, en una afección que, como esta, no tiene cura es crucial para el bienestar y la calidad de vida de quienes la padecen.

img064-300x2301Cuestión de edad

A la pregunta de cuándo debemos empezar a revisar nuestros ojos, incluso si no hemos percibido síntomas ni ningún problema en la visión, el dr. Eduardo Pérez Salvador responde de forma clara y rotunda: “Todos debemos acudir al oftalmólogo de adultos, en especial si contamos con antecedentes familiares de alguna enfermedad de la vista, si nuestra graduación cambia (sobre todo si somos miopes con más de seis dioptrías o tenemos un astigmatismo progresivo) y también en el momento en que se nos diagnostique alguna enfermedad general (como la diabetes mellitus o la hipertensión arterial)”.

A partir de los 40 años, la revisión de la vista cobra mucha importancia (aunque estemos sanos) para descartar un posible glaucoma (entre el 2 y el 3% de la población española lo padece) y, una vez cumplidos los 50, para valorar la existencia de vista cansada o presbicia y poder diagnosticar otras dolencias como la degeneración macular asociada a la edad (que afecta a un 1,5% de los españoles entre los 55 y los 65, y aumenta progresivamente hasta un 5% a partir de los 75 años). La frecuencia de las revisiones será pautada por el especialista, ya que cada paciente tiene sus propias circunstancias y necesidades. En cuanto a los niños, conviene que los explore un oftalmólogo a partir de los tres años y medio o cuatro, a no ser que percibamos cualquier alteración antes.

Los ojo lloran y ríen, delatan si estamos tranquilos o inquietos, si tenemos miedo o estamos ilusionados… Son, dicen, el espejo del alma, pero también son el reflejo del cuerpo, que habla a través de ellos. Un motivo más para incluir la visita al oftalmólogo en nuestra agenda de salud. Nos ayudará a vivir más y mejor.

Son valiosos, cuídalos

A partir de los 25 años, el cristalino logra detener la mayor parte de los rayos UV, impidiéndoles llegar a la retina. Sin embargo en los niños menores de un año, el cristalino deja pasar el 90% y el 60% hasta los 13. Por eso, para protegerlos:

Ponles sombrero y gafas oscuras siempre que estén al sol. Según la OMS, entre las 10 de la mañana y las 14 horas de la tarde recibimos el 60% de la radiación UV diaria.

Nunca, ni siquiera con protección, deben tomar el sol entre las 12 y las 16 horas.

En la playa es aún más importante proteger los ojos, ya que la arena blanca refleja hasta el 15% de la radiación solar.

No expongas al sol directamente a los niños menores.

Signos de alerta

Ojo rojo 

Indica desde una conjuntivitis o alergia, hasta afecciones más graves como uveítis (inflamaciones del ojo) que se asocian a enfermedades inmunológicas, reumatológicas o infecciosas.

Mancha blanca en la pupila o leucocoria 

Puede tener diversas causas: una cicatriz, una catarata, anomalías vasculares y, en la infancia, ciertos tumores (retinoblastoma).

Pupilas de distinto tamaño o anisocoria

Las causas suelen ser oftalmológicas, pero a veces indica problemas vasculares y/o tumores cerebrales o pulmonares.

Ojos saltones

Podrían asociarse con enfermedades metabólicas o endocrinas (hipertiroidismo).

Ojo seco 

En la mayoría de casos está relacionado con la edad y los cambios hormonales (en mujeres con la menopausia), pero puede ser signo de enfermedades reumatológicas.

Cambio brusco en la percepción de los colores (discromatopsia) O mancha negra fija (escotoma): indican problemas maculares y, a veces, también del nervio óptico (esclerosis múltiple, ciertos tumores cerebrales, afecciones vasculares…)

Moscas flotantes que se mueven 

Pueden ser síntoma de un desprendimiento del vítreo posterior del ojo (un gel con aspecto y textura similar a la clara de huevo). Si las moscas flotantes se presentan junto con fogonazos de luz (fotopsias), o se convierten en una mancha fija, debemos ir inmediatamente al oftalmólogo (podría indicar lesiones o desprendimiento de retina).

Visión doble

Entre otras cosas, indica problemas vasculares, neurológicos, diabetes, intoxicaciones y estrabismos latentes descompensados.

Mujerhoy 19/05/2013 – Escrito por M. Corredera.

TAGS : Alimentación para aumentar las defensas prevenir nuestros ojos
  • Maria vieira

    Hola muchas gracias por el blog ,es muy bueno!Me ayudarían a encontrar un buen iridiologo?Gracias

    • Maribel Ortells Badenes

      Hola María
      Gracias por tus amables palabras.
      No sé decirte ninguno, lo siento.
      Un beso

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