Como gestionar emocionalmente una enfermedad crónica

POSTED BY Maribel Ortells Badenes | Oct, 04, 2017 |

Como enfermo crónico, tu vida no sufre un antes y un después justo en el preciso instante en el que recibes un diagnóstico de certeza, tal y como la mayoría de personas piensan.

El proceso comienza bastante antes, justo cuando en tu vida, esa a la que estás acostumbrado y en la que te desenvuelves con soltura y comodidad, aparecen unos elementos nuevos, desconocidos hasta entonces, que te alarman y que no sabes cómo manejar: los síntomas.

Principios básicos para gestionar emocionalmente una enfermedad crónica

Es en ese momento cuando se produce un antes y después y comienzas a enfrentarte a lo desconocido.

Este proceso, a veces es tan sutil y progresivo que pasa totalmente desapercibido para la persona y, en otras ocasiones, es tan súbito y evidente que genera un gran cataclismo vital en cuestión de unos pocos días.

Pero, independientemente de cómo se produzca, el final del trayecto siempre culmina en el mismo punto: diagnóstico de enfermedad crónica.

Ese diagnóstico cae como una losa sobre tu cabeza y, ya sea durante unos minutos o durante meses, piensas: “¿y ahora qué?”…

QUÉ HACEMOS TRAS EL DIAGNOSTICO

Te sientes bastante perdido y sin saber muy bien qué va a ser de ti. Te invaden muchas emociones que, en ocasiones, te ocultas incluso a ti mismo.

A partir de aquí, una vez que el especialista emite su diagnóstico, el abordaje terapéutico que se realiza de la enfermedad es, en el 90% de los casos, exclusivamente farmacológico.

Es infrecuente encontrar un especialista, por ejemplo, en reumatología, que acompañe su diagnóstico de una explicación exhaustiva acerca del proceso emocional en el que te vas a sumergir a partir de ese momento y la forma adecuada de gestionarlo, o que te derive a una unidad especializada en la formación emocional de la persona con enfermedad crónica.

 

Todo ello hace que en nuestra sociedad, percibamos la enfermedad como un desajuste del cuerpo (físico) exclusivamente y pasemos por alto el componente emocional asociado a la misma.

Pero la realidad es que el ser humano se conforma por la suma de tres planos: el plano físico, el plano mental y el plano emocional (o cuatro, si tenemos en cuenta el plano espiritual, del alma).

Por tanto, un abordaje del plano emocional, en paralelo al abordaje físico, es fundamental para garantizar una correcta atención al enfermo crónico.

A continuación, te voy a dar algunas claves básicas para iniciarte en una adecuada gestión emocional de tu enfermedad:

PERMÍTETE SENTIR TODAS LAS EMOCIONES.

Estamos acostumbrados a escuchar que existen emociones “buenas” y emociones “malas”.

Y en esta línea de pensamiento, es bueno sentirse alegre y feliz y malo sentirse triste o asustado.

La realidad, desde la perspectiva del campo de la inteligencia emocional, es que no existen emociones malas, sino incómodas. Pero TODAS son necesarias y todas cumplen con una función biológica determinada.

La finalidad básica de las emociones es la de impulsarnos, la de movernos hacia algo.

Por tanto, reprimirlas, únicamente nos va a sumergir en estados emocionales perjudiciales tales como procesos de ansiedad o depresión que son considerados, habitualmente, una consecuencia normal y secundaria a la enfermedad primaria, pero que, en un elevadísimo porcentaje de los casos, son, en realidad, fruto de una nula gestión emocional que comienza por no dejar salir emociones que el enfermo considera que es malo sentir.


 

Muchos de estos enfermos diagnosticados de Fibromialgia realmente  lo que sufren son Cándidas y desconocer este hecho puede ser clave en su tratamiento. Aquí tienes un test que te puede ayudar a diferenciar si realmente sufres Fibromialgia o Cándidas.


 

EVITA REPRIMIR TUS EMOCIONES

Las emociones reprimidas son como agua estancada: si dejas el agua por mucho tiempo en un sitio, parada, atrapada, se acaba pudriendo.

Por tanto, te digo, no sólo que te permitas vivir cada una de tus emociones en el momento en el que surjan, sino que lo hagas sin juzgarte y sin sentir culpa.

Es decir, déjate sentir, deja volar tus pensamientos y no te sientas culpable por pensar lo que piensas o por sentir lo que sientes y no califiques como bueno o malo ese pensamiento o ese sentimiento.

Es importante que seas capaz de trascender esos juicios para extraer la información valiosísima que las emociones tienen para ti.

Esos pensamientos y esas emociones están ahí para algo, tienen un mensaje importante para ti esperando a ser recibido.

ESCUCHA Y ATIENDE LAS NECESIDADES DE TU CUERPO:

La enfermedad es la forma que tiene tu cuerpo de comunicarse contigo. Es la forma que tiene de decirte que se ha roto su equilibrio interno (equilibrio homeostático).

Los procesos de enfermedad no son más que intentos del organismo por restablecer ese equilibrio que se ha roto. En realidad, nos enfermamos en un intento desesperado del cuerpo por sanarnos.

Convives las veinticuatro horas del día con un gran sabio al que la mayoría de las veces no prestas atención.

Él sabe lo que es mejor para ti en cada momento y te lo hace saber en forma de dolor, cansancio, trastornos del sueño, trastornos digestivos,…

Es fundamental que aprendas a escucharle y, más importante aún, que le hagas caso.

Si te sientes cansado y el cuerpo te pide descanso: DESCANSA.

Si tienes dolor que se alivia haciendo algo concreto (más allá de tomar medicación): HAZLO.

Si cada vez que comes un determinado alimento, te sientes mal: NO LO COMAS.

No trates de vivir a contracorriente de las necesidades de tu cuerpo y no pospongas para más adelante lo que él necesita ahora.

Éste es un punto crucial en tu proceso de sanación.


Consultas y planes de nutrición 100% personalizados

Si necesitas ayuda para mejorar tu salud no dudes en contactar conmigo, te puedo ayudar.


ELEVA TU AUTOESTIMA.

Como ya hemos dicho, una enfermedad crónica te cambia la vida y, por lo general, no te permite hacer lo mismo que hacías antes, de la misma forma en la que lo hacías.

Esta circunstancia hace que, la mayoría de enfermos crónicos, incurran en procesos de desvalorización y baja autoestima: dejan de sentirse útiles, válidos. En ocasiones se sienten dependientes físicamente, lo cual conlleva dependencias emocionales asociadas.

En los casos en los que la persona con enfermedad tiene que cesar su actividad profesional, pasa a sentir una especie de vacío vital y esa sensación de no ser útil, no sólo para su entorno, sino para la sociedad, se ve incrementada.

En muchos casos esa baja autoestima ya acompañaba a la persona antes de la aparición de la enfermedad, muy frecuentemente desde la infancia; pero con la enfermedad, se ve acrecentada.

En este sentido, es importante no asociar el éxito (concepto subjetivo) a la autoestima.

Un gran número de grandes ejecutivos o dueños de multinacionales, con mucho éxito en su vida profesional, esconden tremendos problemas de desvalorización.

APRENDE A DISFRUTAR DE LA VIDA

Incluso, en muchos casos, ese éxito es precisamente una consecuencia de ese intento por demostrarse y por demostrar que son válidos.

Por ejemplo, una actitud despótica de una persona que ocupa un puesto de responsabilidad, con respecto a sus subordinados, enmascara una baja autoestima fruto de determinadas experiencias vividas, principalmente, en la infancia.

Todos estos procesos se producen desde un plano inconsciente y no son fáciles de detectar a simple vista.

Se necesita un trabajo profundo con la persona para llegar a descubrir este trasfondo.

Aclarado esto, punto que me parece importantísimo; un punto clave para no caer en procesos de desvalorización fruto de la enfermedad, es acostumbrarte a gestionar tu diálogo interno, es decir, aprender a prestar atención a la forma en cómo te hablas, las cosas que te dices a ti mismo a lo largo del día, darte cuenta de cómo te tratas a ti mismo…

Asegúrate de ser amable contigo, de no insultarte (“qué tonto soy”, “qué inútil soy…”, “no valgo para nada”…) y, como decía anteriormente, de no juzgarte.


No te pierdas este libro

Una guía revolucionaria de la salud a través de un nuevo enfoque de la nutrición aplicada a la enfermedad.

“Debe usted aprender a convivir con el dolor”. ¿Hay algo más terrible que que tu médico te diga esto?
La fibromialgia y la fatiga crónica deben ser tratadas con un método multidisciplinar. Una dieta adecuada te ayudará a aliviar e incluso curar tu actual estado de salud

Lo puedes comprar en formatos:

Impreso

Ebook


MANTÉN EL ESTRÉS A RAYA

Cuando enfermamos, lo hacemos, normalmente, fruto de una gran sobrecarga en nuestras vidas.

El estrés es un factor ampliamente estudiado como elemento causante de enfermedades, pero no basta con darnos cuenta de que estamos estresados.

Lo importante es detectar qué situaciones, internas o externas, nos están estresando.

Ese diálogo interno del que te hablaba, el juzgarnos con dureza, el tener pensamientos negativos hacia nosotros mismos, no dejar fluir las emociones, no ser capaces de poner límites, decir sí cuando en realidad queremos decir no, asumir responsabilidades de otros como nuestras, no respetar las demandas de nuestro cuerpo, empeñarnos en continuar con nuestra vida tal y como lo hacíamos antes, culpabilizarnos cada vez que nuestro cuerpo no responde y no podemos hacer lo que creemos que tenemos que hacer, exigirnos en exceso, pensar que somos imprescindibles y que tenemos que seguir adelante incluso cuando no podemos movernos…

Todos ellos son desencadenantes internos de estrés emocional.

Si a eso le sumamos los estímulos provenientes de otras personas y situaciones y que no podemos evitar, un enfermo vive sumergido en un mar de estresores que perjudican enormemente su salud.

Por ello, es importante aprender a desestresarse y, en ese sentido, existen múltiples actividades que pueden ayudarte: desde aprender técnicas básicas de respiración, hasta practicar yoga, meditación…

Pero nada de eso servirá si no realizas una mirada profunda en tu interior y sanas todo aquello que te está perjudicando en el momento actual.

 

Si integras estas 4 claves en tu día a día, te garantizo que, a medida que pase el tiempo, te sentirás mucho mejor contigo mismo y eso repercutirá positivamente en las manifestaciones físicas de tu enfermedad.

 

ALICIA FERNÁNDEZ

COACH ESPECIALISTA EN INTELIGENCIA EMOCIONAL Y ENFERMA CRÓNICA

www.laquimicadelcoaching.com

Guardar

Guardar

Guardar

TAGS :

Deja un comentario