Una intolerancia alimentaria puede ser la responsable de tu enfermedad

POSTED BY Maribel Ortells Badenes | Ene, 13, 2017 |
Una intolerancia alimentaria puede perjudicar la salud de muchas maneras

Hoy quiero hablarte de un mal muy frecuente pero que a millones de personas les pasa desapercibido. Sé que muchas personas ignoran que muchos de sus males son consecuencia de algún alimento que les provoca intolerancia alimentaria. Este es un tema que se trata poco pese a que es muy común.

Para que puedas entender mejor cómo reacciona tu cuerpo frente a una intolerancia alimentaria, te explico el caso de un paciente, Sandra.

Un caso real de intolerancia alimentaria

Conozco a Sandra desde hace 5 años. Llegó a mi consulta bastante desorientada y sin mucha confianza después de años de sufrimiento y habiendo probado muchos fármacos que poco habían hecho para mejorar su maltrecha salud.

Estaba diagnosticada de fibromialgia y fatiga crónica. Pero los médicos que la trataban desde hacía años no habían conseguido mejorar su calidad de vida.

Investigando en su vida, en sus antecedentes, descubrimos que esos síntomas y malestares venían desde su infancia. Sandra recordaba haber padecido muchas infecciones urinarias, constipados y una ligera fatiga. Todos estos síntomas se fueron agravando con los años, complicando su vida.

Decidimos personalizar su dieta y cambiamos su alimentación. Prestamos mucha atención a esas infecciones urinarias, que no eran otra cosa que cándidas, tratadas durante años con antibióticos y arrastradas hasta la edad adulta.

 

Fibromialgia, qué es, por qué aparece y cómo se controla. Portada.El inicio de la curación de una intolerancia alimentaria

Las primeras semanas fueron complicadas. Para detectar y combatir su intolerancia alimentaria, Sandra tuvo que pasar por muchos cambios en su dieta. Tuvo que eliminar el gluten, los lácteos que tanto le gustaban, intentar evitar los dulces y lo que más le costo de evitar, la fruta.

Pero frente a las ganas de comer esos alimentos estaban las ganas de mejorar su salud, de dejar de sufrir tantos dolores y mejorar la fatiga.

La primera semana fue clave. Y es que ya en esa primera semana el organismo empezó a notar cambios. Estos cambios pasaban por la incorporación de alimentos nuevos, la falta de sustancias como el azúcar, la fruta y los lácteos.

Debido a estos cambios las primeras reacciones no se hicieron esperar y apareció la primera “crisis curativa”.

Las crisis curativas son molestas pero te indican que vas por el buen camino. A lo largo de una crisis curativa, los desechos que tienes guardados en los diferentes órganos empiezan a moverse para ir saliendo por los conductos de excreción. Estos son la circulación sanguínea, el intestino, la piel y el sudor.

Pasada la primera crisis curativa llega el primer respiro. Puedes notar ligeros cambios en tu estado de salud y empiezas a creer que vale la pena esos cambios de dieta.

La constancia es la clave

Pero no lances campanas al cielo porque llegaran otras crisis curativas que te harán pensar y dudar del tratamiento. Debes ser valiente y seguir confiando en tu terapeuta, es la mejor persona para guiarte por el camino correcto.

Pasados unos meses, entre 3 y 6, parece que tu organismo se va adaptando a la nueva dieta. Los órganos empiezan a funcionar mejor, los dolorosos síntomas van remitiendo. Recuerda que antes de este tratamiento no habías conseguido mejorar en nada. Deben pasar entre 6 meses y 1 año para recuperar el control de tu vida.

Como en su momento le expliqué a Sandra, esto no quiere decir que una vez conseguido puedas volver a lanzarlo todo por la borda. Has conseguido dar a tu organismo la alimentación que necesita, por eso te vas encontrando mejor.

Ahora llegamos al momento en que aparecen las intolerancias alimentarias

Una intolerancia puede ser la responsable de esos dolores de cabeza, migrañas, gases intestinales, contracturas…

En el caso de Sandra la intolerancia llegó cuando ella menos lo esperaba.

Sandra se encuentra en la actualidad muy bien. Hemos controlado esas cándidas que eran las responsables de esos dolorosos síntomas adecuando su dieta a sus necesidades. Su organismo está muy bien nutrido, mantiene un peso adecuado y ha vuelto a su vida y trabajo normal.

Por ese motivo hace unos meses decidió incluir en su dieta un alimento que le gustaba mucho, sin consultarme.

Ha incluido un yogur sin lactosa 3 veces a la semana, para variar sus meriendas, alternando yogur de soja y bebida vegetal.

Para su sorpresa empezó a notar hormigueo en las manos durante la noche. Después empezaron los sudores nocturnos y posteriormente dolor en los dedos de ambas manos. También sufría pesadillas muy vívidas.

Hace unas semanas Sandra pidió cita en mi consulta. Estaba muy preocupada por esos síntomas que hacía años habían desaparecido y que de repente reaparecían.

Durante la consulta repasamos su dieta y me comentó los yogures sin lactosa.

 

intolerancia alimentaria a los lácteos

Resolvimos que a partir de ese mismo día dejaba de consumir esos yogures sin lactosa. Así podríamos ver si eran los responsables de los síntomas, sofocos, sudores nocturnos, dolores articulares…

Solamente eliminando esos yogures, al tercer día Sandra me llamó a la consulta muy emocionada. Le parecía increíble que unos yogures sin lactosa hubieran podido producir tanto dolor y malestar en ella.

Ella repetía que eran sin lactosa, en teoría pensaba que no podían hacerle daño.

Vigila siempre las reacciones de tu organismo

No debemos olvidar que aunque son sin lactosa siguen siendo de leche y los lácteos inflaman las articulaciones.

Lo peor es que muchas personas que sufren dolores articulares severos, ignoran que sustituyendo los lácteos por bebidas y yogures vegetales pueden mejorar esos dolores. Además de otros síntomas como colon irritable, fatiga, ardor estomacal, migraña…

Una intolerancia alimentaria es como un veneno que te mata poco a poco sin tú saberlo.

Si sufres migraña constante, gases intestinales, dolores articulares, sudores nocturnos o durante la siesta, no dudes en revisar tu dieta. Seguramente el alimento que más te gusta es el responsable de tus dolores.

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