La historia de Marta. Fibromialgia en Niños.

POSTED BY Maribel Ortells Badenes | May, 24, 2016 |
pies de niño

Al recordar la vida de Marta me doy cuenta que ya a los tres años  empezó a tener síntomas de la enfermedad. A esa edad, cuando salía del parvulario siempre llevaba los ojos sucios de tanto tocárselos, al principio la reñía pero llegó un momento que me di cuenta que no era una manía de la niña si no un reflejo de algo que no iba bien. El pediatra confirmó que Marta se tocaba los ojos porque los tenía secos y ella se ponía saliva para calmar esa sensación de sequedad.

A la edad de cinco años empezaron los problemas de dolor en Marta.

Marta era una niña despierta y muy viva, a quien le gustaba salir a jugar con sus amigos y correr y saltar como a todos los niños. Pero cuando venía a casa siempre se quejaba de dolor en sus pies, primero no le dimos mucha importancia pero viendo que pasaban las semanas y el dolor no remitía la llevamos al pediatra quien nos mandó directamente al traumatólogo.

El traumatólogo le hizo unas radiografías que revelaron porque le dolían los pies, tenía los talones muy frágiles por descalcificación y le recetó un antiinflamatorio y un analgésico, además de unas plantillas de gel para que al pisar el suelo quedara amortiguado el peso de su cuerpo. Por más que lo probamos los dolores de Marta, en los pies, continuaron igual; cuando íbamos de compras tan pronto como veía un sitio para sentarse no dudaba en hacerlo, pues sus pies le dolían mucho y necesitaba sentarse y descansar.

A los nueve años empezaron los dolores en sus rodillas; le dieron más pastillas para desinflamar y más analgésicos para calmar el dolor, en realidad todas estas pastillas no le hacían ningún efecto pero la verdad es que en aquel momento no podíamos ni sabíamos hacer otra cosa.

A los diez años el traumatólogo decidió escayolar a Marta una pierna para ver si de esta forma el dolor desaparecía, estuvo escayolada un mes y cuando se la quitaron el dolor de la rodilla seguía igual, no habíamos avanzado nada y Marta se había pasado un mes escayolada. Pero lo peor aun estaba por venir.

En abril de 2002 Marta jugaba a balonmano con el equipo del colegio y cuando venía a casa no podía siquiera subir las escaleras, estaba tan cansada que le era imposible. Marta decía que estaba más cansada de lo normal, la llevamos al médico, le hicieron análisis que nos revelaron que Marta estaba de maravilla, el médico lo atribuyó todo a la primavera. Como estaba llegando el verano, decidimos dejar pasar las vacaciones y entonces si continuaba igual volver a visitarle. El verano ayudo un poco, podía dormir más horas y descansar por las tardes. Si que notábamos que cuando salía con sus amigas con la bicicleta o a la piscina se encontraba bastante cansada, pero ella es muy fuerte e intentaba no parar nunca.

Pero llegó la hora de volver al colegio y no sabíamos que podía pasar. En octubre tuvo una rotura fibrilar en una pierna, sólo estaba jugando con sus amigos, nos llamaron a casa para que fuéramos a buscarla al colegio, al llegar la profesora me dijo que no sabía que había podido pasar pues estaba jugando con los amigos y tuvieron que ayudarla porque no podía caminar de tanto dolor. El médico dijo que era un simple tirón, que le diera un analgésico y con unos días de reposo se le pasaría, pero transcurrirían los días y no mejoraba. Una exploración más exhaustiva del traumatólogo indicó que lo que tenía no era un tirón, era una rotura fibrilar, tuvieron que ponerle una venda y estar una semana de reposo absoluto. Dos semanas después la rotura fue en la otra pierna, subiendo unas escaleras.

Entonces el traumatólogo decidió hacer unos análisis por si tenía un poco de reuma en la sangre y así saber si todos los problemas eran motivados por esa causa. Los análisis volvieron a salir perfectos. Las contracturas fueron apareciendo por todo el cuerpo, ya ni siquiera podía llevar la mochila pues le dolían tanto los omoplatos y los brazos que le era del todo imposible cargar con ella. En ese momento decidí acompañar a Marta al colegio todos los días y llevarle  la mochila para que no sufriera más contracturas en la espalda y en los brazos.

Niñas jugandoHacer gimnasia era un calvario pues se cansaba y le dolía todo el cuerpo. Tuvimos suerte con su profesor de gimnasia ya que comprendió que no se quejaba para dejar de hacer deporte  y aconsejó que hiciera sólo aquello que pudiese realizar pero sin forzar para nada su cuerpo. En noviembre siguieron los problemas. La pediatra decía siempre que era  la gripe. El primer día me lo creí pero tres semanas después y viendo que aún seguía teniendo “la gripe” empecé a ver todo aquello bastante dudoso y sospechoso.

Comenzaron los análisis de sangre, radiografías, ecografías, tacs y todo lo que le hacíamos estaba dentro de parámetros normales pero Marta cada día estaba peor. En este momento el traumatólogo nos dijo que no sabía por que Marta tenía tantos dolores y contracturas y que no podía hacer nada más por ella pues estaba totalmente desorientado, ya no sabía que pruebas mas hacerle.

portadas_libro-fibromialgia-que-esEn diciembre el problema se agravó porque Marta cuando venía del colegio se quedaba dormida en el sofá, sudaba mucho y no había forma de despertarla. En el colegio había un profesor que la ridiculizaba siempre que podía, burlándose de ella delante de los compañeros, y diciendo que lo que ella quería era no trabajar y que la aprobaran sin esfuerzo alguno. Estos comentarios hacían mucho daño a Marta que no podía entender porque nadie creía que de verdad padecía enormes dolores en todo su cuerpo.

El día 15 de diciembre Marta me dijo que ella no podía ir al colegio, no podía casi caminar y tampoco podía estar sentada en la silla porque el dolor se hacia insoportable. Este era tan fuerte que le impedía coger un lápiz o abrir una bolsa de rosquilletas. En esos momentos Marta tomaba Ibuprofeno cada cuatro horas pero no le hacia ningún efecto.

Llegó la Navidad y los días eran muy difíciles de llevar, tanto por parte de Marta como para nosotros mismos, su familia. Verla en el sofá sufriendo y a la vez luchando por salir con sus amigas era insoportable. La víspera de Reyes salían de pajes y ella apenas podía caminar, pero es muy cabezota y cuando quiere algo lucha hasta el final, ese día fue tremendo, con calmantes cada cuatro horas y sin remitirle los dolores ni un solo momento. Como consecuencia, el día de Reyes no pudo siquiera levantarse de la cama para ir a ver los regalos, estaba tan agotada por la fatiga y el dolor que daba pena verla, fue en ese momento cuando empezamos muy seriamente a asustarnos.

El día 8 de enero de 2003 le dolía mucho la cabeza, el cuello, las piernas y sobre todo la espalda, no podía dormir más de tres horas seguidas por la noche y de la cama no se podía levantar. La llevamos a urgencias con todos los análisis y radiografías que teníamos, todo estaba bien, nos dijeron que tomase más analgésicos y nos enviaron a casa. Tres días después volvimos y les comenté si acaso pudiera padecer  fibromialgia.

marta-comidasanaEn Internet habíamos ido consultando e informándonos y los síntomas de Marta eran exactos y coincidentes con la sintomatología de la fibromialgia. Decidieron ingresarla. Estuvimos ingresados durante una semana, le hicieron toda clase de pruebas y análisis, que por supuesto salieron bien, y el pediatra nos dijo que efectivamente se trataba de fibromialgia juvenil, una aspirina y otra vez a casa pues nos dijo que tener fibromialgia era como no tener nada. Indignados le comunicamos que ya llevamos muchos meses dándole aspirinas e incluso analgésicos más fuertes y no mejoraba. La pediatra no sabe que decirnos, nos reconoce no tener ni idea de fibromialgia y menos aún que pueda existir en personas tan jóvenes. Volvimos a casa. Marta ya no podía ni ir al colegio, los dolores no la dejaban dormir y al no descansar, su cuerpo se iba debilitando y se agravaban tanto los dolores como el cansancio general que sufría….

Marta en la actualidad tiene 25 años, es Trabajadora Social y se encuentra recuperada. Para ella el cambio de alimentación fue la única solución para recuperar la salud.

Puedes leer el desenlace de la historia de Marta en nuestros libros.

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  • Amparo

    Hola, soy una “bienvenida! al club de la Fibromilagia….. y esta acabando conmigo, y necesito superar esta enfermedad como sea…leyendo sobre gente que te comprende…me ayuda sicologicamente.
    gracias

    amparo

    • maribelortells

      Hola Amparo,
      Gracias por visitar nuestra web y dejar tu mensaje es muy importante para nosotros.
      Como has podido ver la fibromialgia se puede controlar mediante una correcta alimentación.
      Sigue la terapia del libro y todos los consejos que doy en la web y en solo unas semanas notarás cambios en tu organismo,
      cambios favorables, menos dolor de cabeza, intestino mejorado…
      Ya me contarás los cambios.
      Un abrazo muy grande.
      Maribel

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