Vivir con fibromialgia

POSTED BY Maribel Ortells Badenes | Nov, 22, 2016 |
fibromialgia y fatiga

Todas las personas tenemos días malos. Son esos días en que no te puedes levantar, tienes ganas de quedarte en la cama, cerrar los ojos y pedir que te dejen dormir. Un enfermo que tiene que vivir con fibromialgia tiene 364 días malos. Seremos optimistas y pensemos que un día al año se siente algo mejor.

El día a día al vivir con fibromialgia

Una de mis pacientes resumió la enfermedad en una palabra: “griposa”. Me dijo que siempre se siente con gripe.

Siempre siente dolor y malestar en todo el cuerpo. Siente cómo los brazos le pesan y le duelen todas las articulaciones. Cuando bajas de la cama los pies no quieren tocar el suelo, prefieren volver donde estaban. Levantarse y poder ir hasta el baño es una tortura. Poco a poco los pies se van “calentando” y puedes empezar a caminar mejor. Lo mismo pasa con el resto del cuerpo.

Si la persona afectada trabaja, es muy complicado seguir el ritmo de los demás. Una bruma persigue al enfermo. Un cansancio terrible le invade todo el día y hasta hacer una fotocopia se convierte en una torre insuperable.

Es como ir al trabajo, a la compra o a cualquier sitio el día que tienes gripe y tu cuerpo no funciona, solo quiere descansar.

La incomprensión del entorno al vivir con fibromialgia

¿Por qué los demás no se dan cuenta del sufrimiento de un paciente con fibromialgia? Me refiero a familiares, amigos y médico, que prefieren ignorar sus lamentos y su petición de auxilio.

El paciente de fibromialgia no tiene tregua, aunque su día a día sea terrible, su vida no puede pararse. Sigue atendiendo a su familia, sigue teniendo obligaciones con sus hijos, nietos y pareja.

Los domingos sigue yendo su familia a comer a casa, pero ese momento tan dulce y especial para cualquier persona, se convierte en una carga muy pesada. Pasa el día esperando el momento en que se vayan y la dejen sola, para poder sentarse y descansar.

La mayor parte de las personas aquejadas de fibromialgia son mujeres, pero también los hombres y muchos niños se ven afectados por la enfermedad.

Estas mujeres lloran por ellas y por la suerte de sus hijos, que tienen una madre que siempre se encuentra enferma. Una madre que apenas puede disfrutar de sus hijos y llevarles a las actividades que realizan fuera de clase.

La poca ayuda que reciben por parte de su familia y sobre todo la incomprensión de la enfermedad, hacen mella. Vivir con fibromialgia limita aún más sus facultades, ya mermadas por el dolor diario.

Es necesario cambiar los hábitos

La pérdida de memoria y el olvido de las palabras, provocan que no se recuerde lo que acabas de leer. Se pierde el interés por el sexo con tu pareja. Se evita quedar con esos amigos que antes eran importantes en tu vida.  Esta pérdida de sociabilidad es el resultado de una enfermedad que arranca las ganas de vivir del afectado.

Los avances en farmacología son pocos y los que hay son fármacos que empeoran la situación, atontando al enfermo. Sus efectos secundarios son el letargo y la somnolencia pero con esto solo conseguimos estar mucho más cansados y sin ganas de vivir.

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La familia es clave en la recuperación del paciente, pero para que este paciente tenga realmente ganas de cambiar su estado de salud, él también debe luchar por lograr ese cambio.

Un cambio de hábitos es la solución, sobre todo los hábitos alimentarios.

Una actitud positiva, pues la parte emocional es clave también en la recuperación.

No dudes más y mejora tu calidad de vida.

La ciencia de la salud y en consecuencia la nutrición en palabras mayores, está siempre en continuo cambio y evolución y los avances y resultados son extraordinarios.

Las autoridades sanitarias empiezan a informar a estos pacientes sobre la importancia de la nutrición en la resolución de la enfermedad. Aunque no se logre la curación, sí se ven grandes cambios a muchos niveles.

Un cambio en la nutrición mejora la fibromialgia

  • A nivel intestinal recuperamos la permeabilidad y conseguimos que no pasen tóxicos peligrosos al torrente sanguíneo y, en consecuencia, al resto del organismo. Mantener nuestro intestino en perfecto estado de salud es clave para preservar el organismo a salvo de infecciones y enfermedades como la fibromialgia, migraña, colon irritable, lupus…
  • Mejoran los dolores articulares, van desapareciendo las dolorosas contracturas que invaden el organismo.
  • Mejoramos a nivel estomacal evitando pesadez, ardor y malestar después de comer.
  • Aumentamos la energía. La fatiga crónica es una enfermedad que invalida al enfermo y, junto al dolor de las contracturas, hace de su vida un infierno. Cuidando nuestra alimentación conseguimos mejorar esos síntomas.

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La clave está en la dieta

Para combatir los efectos de la fibromialgia es muy importante revisar nuestra dieta.

Esto no significa dejar de comer alimentos deliciosos. Muchas personas cuando les hablas de cambiar su alimentación para mejorar esos dolores, se enfadan y te dicen que no. Afirman que prefieren seguir enfermos que dejar de comer esos alimentos que tanto les gustan.

Simplemente es sustituir algunos de ellos por otros más saludables y adecuados.

Si eres diabético debes cambiar los hábitos alimentarios que te llevaron a serlo, solamente de esa forma puedes sentirte mejor.

Al vivir con fibromialgia tienes que hacer lo mismo: debes cambiar esos hábitos que te han llevado a la enfermedad.

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